lunes, 20 de junio de 2011

capitulo 9

-No.
-Mira, me has empapado los pantalones ¿y no te vas a bañar conmigo?
-No.
-Bueno, pues ya esta… me quedaré aquí solo…
Me miró con cara de pena y vino hacia el bordillo que estaba más cerca de mí.
Yo me tumbé en el bordillo y estuvimos hablando durante horas.
Ya era de noche sería las once y media, Fede se había ido a ducharse y yo estaba tumbada en el sofá viendo la televisión.
-Ya estoy te toca.
-Vale.
 Fui al baño y me di un baño de burbujas, Fede entró.
-¿Todavía estás en la bañera?
-Si. ¿Algún problema?
-No, no…
-Si quieres ve mirando sitios donde podamos cenar y cuando termine te llamo.
-Vale.
Fede me dio un beso en la mejilla y se fue.
Por fin estaba sola y tranquila, lo necesitaba… entonces me acordé ¡Miguel! Llevo sin hablar con él desde ayer…
Salí corriendo del baño y cogí él móvil. Cinco llamadas pérdidas de Miguel.
Lo llamé corriendo.
-¿Si?
-Miguel soy Cris, lo siento por no haberte llamado es que Fede me ha hecho una sorpresa por nuestro aniversario y se me había pasado.
-No pasa nada, tampoco íbamos a estar hablando todos los días, tarde o temprano se nos olvidaría a uno de los dos.
-Si, bueno… ¿Qué tal el fin de semana?
-Igual que siempre…
-Algo habrás hecho digo yo…
-Si bueno, mis primas han venido a pasar unas semanas aquí en Córdoba. ¿Y tú que tal?
-Muy bien la verdad.
Estuvimos hablando media hora.
Me vestí, cogí el traje que más le gustaba a Fede y unos zapatos de cuña.
Me pinté un poco y me hice una trenza. Llamé a Fede que me dijo que estaba en un restaurante que se llamaba “La Mar”.
Salí pitando, Fede estaría cabreadísimo…
Llegué y lo vi sentado en una mesa con una cerveza.
-Hola, lo siento por haber tardado.
-No pasa nada.
Cenamos y pedimos unos postres.
Entró al bar una chica alta y rubia con unos ojos verdes que paraban el tráfico se acercó a nuestra mesa.
-¿Fede?
-¡Clara!
-¿Pero que haces aquí en Málaga?
-Pues que he venido a visitar a Cristina.
Yo me levanté y le di dos besos.
-¿Entonces es tu novia?
-Si.
-Pues te voy a decir una cosa que seguro que no te ha dicho yo estuve saliendo con él.
-¿Enserio?
Yo me puse muy celosa estaba a punto de estampar a la tía contra la mesa.
-Si.
-Me alegro mucho por vosotros de verdad.
Nos sentamos y estuvieron hablando toda la noche, Fede pasaba de mí.
-Bueno chicos os dejo que ya son las dos de la mañana.
-Tienes razón, me ha alegrado mucho verte.
Nos despedimos y yo estaba cabreada.
Fui andando lo más rápido posible hacía el hotel, no dije ni una palabra.
Fede me seguía como podía.
Llegué a la habitación me puse el pijama y me acosté en la cama.
El se sentó a mi lado.
-¿Qué te pasa?
-Nada.
-Venga, ¿no me dirás que estás celosa?
-Pues si, no siempre te encuentras con la ex de tu novio y además no me esperaba que fuera tan guapa.
-Tú lo eres más.
-Si claro… bueno no tengo ganas de discutir, buenas noches.
Me di la vuelta y cerré los ojos.
Fede me empezó a dar besos por el cuello, yo intentaba hacer que pareciera que no me gustaba, aunque era muy difícil.
Me cogió de la mano y se quedó dormido. Yo me di la vuelta no podía estar tanto tiempo sin mirarlo.
Me desperté sobre las once y media Fede ya no estaba.
Me quedé un rato en la cama unos quince minutos y luego fui al salón Fede me había dejado un ramo de rosas en la mesa y ponía en una tarjeta “Lo siento, te quiero,”
Me asomé a la cocina, Fede estaba haciendo unas tortitas, me encantaban, y le abracé por detrás le di un beso en la mejilla, me tuve que poner de puntillas.
-Hoy en nuestro último día aquí.
-Si, ¿a que hora te vas a Córdoba?
-No se supongo que por la noche.
-No, por favor, vete de día que no quiero que te pase nada.
Apartó las tortitas del fuego y se dio la vuelta.
-Si tú quieres que me vaya de día me voy de día…
Yo le abracé, no me lo podía creer, era nuestro último día juntos, bueno por lo menos hasta que llegase a Córdoba.
Me cogió de la mano y me miró fijamente.
-¿Me perdonas?
-Perdonarte ¿Por qué? Pero si la culpa ha sido mía no te hice caso en toda la noche.
-Pero, era tu amiga, y llevabais mucho sin veros, es normal.
-Te quiero.
-Yo más.
Me dio un beso en la mejilla y partió un tortita le dio un mordisco y el otro trozo me lo dio a mi.
Nos fuimos al salón con los platos de tortitas y unos cafés. Estuvimos toda la mañana el uno abrazado al otro.

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