jueves, 23 de junio de 2011

capitulo 14

salíamos nosotros dos yo dándole un beso en la mejilla a él, nos la hicimos en el restaurante, lo típico de cuando uno está aburrido.
Le sonreí y me puse a ver la televisión de nuevo, no echaban nada interesante pero pasaría el rato…
Mi móvil empezó a sonar, fui corriendo a mi habitación y lo cogí era Miguel.
-¿Si?
-Buenas
-¡hola!
-¿Qué tal te va por Madrid?
-Muy bien la verdad, tengo ganas de que vengas a verme.
-Jaja, tranquila este fin de semana voy.
-Vale, y no te preocupes por el alojamiento si no te importa dormir en la misma cama que yo…
-Mm.… lo soportaré.
-Jaja, y tu ¿Qué tal?
-Pues muy bien aquí que mañana empiezo las clases.
-igual que yo así que no te quejes…
-Ya lo se… pero antes me levantaba más feliz.
-¿Y eso?
-El pensar en levantarme y que dentro de unas horas te vería, tus ojos azules, tu sonrisa brillante y esa cara que intentas tapar con mechones de pelo negro…
Me quedé perpleja… casi me conocía mejor que yo misma.
-Guau… muchas gracias.
-De nada. Te tengo que dejar que es tarde y tengo que preparar las cosas.
-Vale…
-Te quiero.
-Y yo.
Me fui al salón y miré la hora, las nueve y media ya…
-Voy a hacer unos sándwiches ¿quieres?
-Vale.
David seguía con el ordenador enganchado, no me lo podía creer, estaba guapísimo, llevaba una camiseta con unos calzoncillos, solo eso y estaba buenísimo, para que mentir.
Me quedé mirándolo mientras esperaba a que se tostase el pan.
Él se giró y me miró de arriba a bajo con esos ojos azules, eran un poco más oscuros que los míos, pero muchos más bonitos.
-¿Qué pasa?
-Nada.
-¿Se puede saber por que no me quitas el ojo de encima?
Me di la vuelta rápidamente y me puse a mirar al tostador.
-¿Yo? Que va estaba mirando la televisión así que no te flipes…
-Ya seguro…
El pan salió y los puse en un plato, empecé a hacer los sándwiches. Alguien me cogió por detrás. Me giré y David estaba a tan solo unos centímetros de mí.
-¿De que estás haciendo los sándwiches?
-Pues de jamón york con queso.
-Mm... Que bien.
Cogió uno y le pegó un bocado y se dirigió de nuevo al salón.
-Podrías esperar a que llevara las cosas.
-Lo siento, tengo mucha hambre y creía que si no comía ya, acabaría comiéndome otra cosa….
 -¿El que?
-Una cosa que los dos sabemos muy bien.
-¡Ni lo pienses!
-Acabas de cometer un grave error…
-¿Cómo?
-Yo siempre consigo lo que quiero.
-Ya veremos…
-Cuanto te apuestas a que dentro de un mes estás tan locamente enamorada de mí que no querrás separarte ni un segundo de mi lado…
-Primero tienes cuatro años más que yo… Y segundo cuanto te  apuestas a que no.
Él se rió y me tiró un beso yo le sonreí, nos conocíamos de poco pero parecía que éramos amigos de siempre.
Cogí mi sándwich y me senté a su lado, terminé y me puse a leer una revista que había encima de la mesa. David dejó su portátil y se puso a mi lado, yo le miré y él se acercó, yo le aparté… ¿se creía que iba a ser tan fácil?
-¿Te aburres verdad?
-La verdad es que sí y tenía ganas de saber a ver si caías.
-Por favor,… tan tonta no soy…
-Ya veo… Pero dime la verdad, ¿tenías ganas de besarme?
Me paré a pensar en cuando podía haber dado ese paso y no lo di, esos ojos mirándome fijamente, ese pelo alborotado esperando a que me agarrara a él y esos labios rosas y perfectos esperando a que le rozaran los míos… Me entró un escalofrío por el cuerpo.
-Vamos a ver… Que mujer no quiere a un chico como tú.
-Jaja, lo sabía… y lo voy a conseguir…
-Sueña un poquito más.
Me levanté y me fui a mi habitación, miré el móvil por si tenía algo nuevo pero nada…
Me conecté al tuenti desde el móvil y miré el perfil de Miguel tenía unos comentarios de una chica llamada Paula.
“Hola, ¿quedamos mañana no? Te quiero.”
El le contestó.
“Si claro, te quiero.”
Yo me puse furiosa, no sabía por qué, sé que se lo merecía igual que yo pero necesitaba hacer algo para darle celos, no se pero lo necesitaba. No respondía ante mis acciones, la que llevaba mi cuerpo no era yo si no mi furia.
Me levanté y me dirigí al salón, David estaba con el ordenador me puse delante suya y él me miró.
-¿Qué pasa?
Yo le quité el ordenador de las piernas y lo puse encima de la mesa me acerqué a él y le besé, le levanté del sofá y lo llevé a mi habitación, le quité la camiseta y le tiré encima de la cama. Entonces me di cuenta estaba siendo egoísta, no podía hacer esto.
-Esto… lo siento yo no quería, enserio.
En ese momento me derrumbé, no podía más, estaba locamente enamorada de Miguel, podría haber estado con él todo este tiempo pero por miedo… mi asqueroso y puto miedo.
David se sentó a mi lado y me abrazó, era lo que más necesitaba.
-Eh, ¿qué te pasa?
-No quiero aburrirte con mis penas…
-No tengo nada mejor que hacer…

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